En el pádel de alto nivel, la conexión entre el banco y la pista es tan crítica como el remate más potente. Por eso, la noticia del día no es un cambio de pareja, sino un cambio de rumbo en la dirección técnica: Gemma Triay y Rodri Ovide separan sus caminos profesionalmente.
Tras una etapa de máxima exigencia y aprendizaje mutuo, la jugadora menorquina y el técnico argentino han decidido poner punto final a su relación laboral. No se trata de una ruptura por falta de resultados, de hecho los dos han logrado que Gemma sea una auténtica leyenda del pádel femenino, sino del desgaste natural de un ciclo que buscaba la excelencia en cada torneo.
La incógnita ahora no es solo quién acompañará a Gemma en la pista en el futuro, sino quién cogerá la pizarra para guiar su talento.








