😉 Como guiño al bueno de Lalo, al cual admiro muchísimo y conozco desde bastante antes de que formara parte de la familia de World Padel Tour, ya que mi deporte es el baloncesto (he jugado desde los siete años y soy muy fan del basket en general), voy a presentarle mencionando su nombre completo, como suele hacer él con los jugadores cuando completan un «jugadón»:
🐐 Abelardo Daniel Alzueta Jaro (Madrid, 1980), más conocido como “Lalo”, criado en el barrio almeriense, El Zapillo, realizó las prácticas para el Diario Marca y Estrella Digital, tras terminar la carrera de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.
💘 Entonces, en 2001, mientras alternaba su trabajo en Radio Marca y en Va de fútbol, tuvo un flechazo inesperado con la narración.
📺 Unos años más tarde, en 2007 comenzó a trabajar en RTVE para darle voz a lo largo de una década al baloncesto español, «compartiendo cabina» con su gran amigo Paco Caro y más tarde al lado de compañeros con mucho bagaje como Pepu Hernández, Sergio Scariolo, Marta Fernández, Óscar Quintana, etc.
🏀 Le llamaban el especialista del deporte de la canasta de la cadena pública. Retransmitió muchísimos partidos de su deporte favorito de siempre: el baloncesto.

🏅 Entre otros, grandes citas como Los Juegos Olímpicos de Pekín (2008) y Londres (2012), pero después de narrar los JJOO de Río de Janeiro, año 2016, cuando le quedaba solamente un año para ser funcionario, decidió cambiarse de disciplina decantándose por el pádel, un deporte totalmente desconocido para él.
😐 Una decisión que su entorno no se tomaría del todo bien debido a que era un riesgo para su carrera profesional. Pero Lalo, lo tenía claro. No le apetecía “atarse” con TVE y vivir hasta su jubilación, cómodo, con un contrato fijo de funcionario, en esa zona de confort sin una gran motivación donde asimismo, es más complicado recibir ofertas de otros lugares debido precisamente a dicha situación.
🔝 Se mantuvo firme, como Chingotto en un ChoqueDeVoleas, y fue así como empezó. Y bueno, lo que ocurrió en el próximo lustro, fue sencillamente épico hasta que a finales del año 2021 le llegó una oferta irrechazable.
☎️ Le pusieron un proyecto nuevo sobre la mesa, distinto a lo que había tenido en RTVE años atrás, y lo aceptó. No porque estuviera a disgusto en WPT, ni mucho menos, todo lo contrario. De hecho, él estaba muy feliz, el circuito le ofreció mejores condiciones laborales que las que tenía, un detalle por su parte porque la situación económica no era la idónea, además, post pandemia; sabían que estaban a punto de perder su activo más valioso.
🥹 Lalo agradeció este esfuerzo, pero finalmente, hace justo cuatro años, en noviembre de 2021, nos comunicó que dejaba WPT para fichar por Movistar Plus, y así volver al deporte que le apasiona todavía más que el pádel, y mira que es difícil. Ese día no lloré, pero estuve cerca. No es broma.
😭 El día que sí que me saltó una lagrimilla, fue en la última retransmisión de Seba Nerone y Darío Magro (el narrador que sustituyó a Lalo, con creces, durante esos dos años, y no se le había presentado como una tarea fácil). Fue en el Máster Final de Barcelona, 2023, tras la proclamación como Maestros de Paquito Navarro y Federico Chingotto ante unos Lebrón y Galán que llegaban en racha.
🔚 Con un Seba visiblemente emocionado, cerraron la retransmisión con muchísima elegancia, sinceridad y cariño. Y cuando se terminó, sentí un vacío muy jodido.
🤔 Hubo un tiempo en el que el pádel aún no sabía cómo sonar. Un deporte joven, en plena búsqueda de su identidad, con ecos del tenis, silencios entre punto y punto, y un espectador promedio al que no le gustaba que el narrador se viniera arriba. Tanto en Pádel Pro Tour como a inicios de World Padel Tour, tuvimos de narrador durante más de 11 años al uruguayo Óscar Solé. Es probable que no le situéis por nombre, pero si os digo: “puntaaako amigoosss”, quizá os suene más.
🚪 La verdad es que lo hacía muy bien, pero en agosto de 2016, la nueva dirección de WPT encabezada por Enrique Marqués, prescindió de sus servicios generando bastante polémica. Por cierto, de comentarista con Óscar, nos deleitó Andrea Ballester, otra crack.
👾 Entonces apareció él: Lalo Alzueta, un narrador que llegó al World Padel Tour sin conocer de qué iba este deporte, no controlaba ni las reglas casi… pero tenía una curiosidad infinita, muchas ganas para afrontar este nuevo reto y un respeto inmenso por el oficio de contar historias.
🔥 Además de un comentarista técnico, era un contador de emociones. Cuando comenzó en el circuito no sabía lo que era un bandeja, una víbora o una contrapared. Pero se enamoró del deporte como solo alguien con tanta hambre de aprender puede hacerlo: viendo todos y cada uno de los partidos que había disponibles en YouTube, apuntando nombres, apodos, estilos, entonaciones, resultados, datos.
🌧️ Se empapó de ese universo y, poco a poco, empezó a darle una voz e identidad propia.
🎙️ En un tiempo en el que el pádel se narraba con cautela, casi con miedo a romper su solemnidad, Lalo decidió saltarse el guion. Se alejó del estilo aséptico del tenis (donde el narrador se calla y deja que hable la pelota, el ruido de los golpeos, las zapatillas sobre la moqueta, la comunicación entre las parejas…) y revolucionó la forma de contar un partido convirtiéndose en una rara avis criticada por bastantes. Las reacciones eran algo parecidas a las de Solé, pero lo que ofrecía en el cómputo global este animal… “otro rollo”. Una barbaridad.
🔊 Se permitió gritar, emocionarse, bautizar jugadas, ponerle alma y apodos a los jugadores, como si cada partido fuera una historia viva. Su capacidad para mantenernos conectados, su habilidad para reaccionar y contarnos lo que veía simultáneamente con tanta precisión, su efusividad y dinamismo, su gracia, eran únicos. Lo suyo fue casi un acto de rebeldía, un ejercicio de anarquía poética que terminó por construir una personalidad nueva para el pádel televisado.
❤️🔥 Con Lalo, los puntos ya no eran solo puntos: eran estallidos narrativos. Cada remate desde la línea, cada salida por la puerta fructífera, cada dejada, cada winner inesperado… en definitiva, cada puntazo, se convertía en una explosión verbal, cada defensa imposible en un relato heroico. Su estilo recordaba inevitablemente al del mítico Andrés Montes, pero con el sello propio de quien se deja llevar por la pasión sin impostarla. Y en esa entrega total, Lalo consiguió que el pádel se escuchara de otra manera.
🐍 No obstante, su magia no habría sido la misma sin el equipo que le acompañó. Junto a él, ficharon a Seba Nerone, jugador en activo por aquel entonces, supo aportar esa lectura técnico-táctica y cercana que equilibraba la efusividad del narrador. Entre ambos nació una química que traspasaba la pantalla: se notaba la amistad, el humor cómplice entre punto y punto. Era como si dos expertos en su materia estuvieran disfrutando de un partido de pádel echando unas birras: una complicidad única. Esa dupla marcó una época y hoy en día, pese a no trabajar juntos, siguen siendo amigos.

🤝 Y alrededor de ellos, un elenco que hoy muchos recordamos con nostalgia: Nacho Palencia, con su desparpajo a pie de pista, sacando anécdotas, improvisando preguntas, conectando con el público de una manera tan natural como atrevida. Había quien lo criticaba por “futbolero”, pero lo cierto es que llenó de color y humanidad las retransmisiones (a mí personalmente, me parecía un crack en lo suyo). También Darío Magro, narrador solvente y apasionado, o Patricia Terroba, que llegó algo más tarde, siempre correcta, sensible en sus entrevistas y precisa aportando mucha data.
💎 Así como otros colaboradores de lujo: Jorge Martínez, Nito Brea, Rodri Ovide, Horacio Álvarez Clementi, Juan Alday, Cecilia Reiter, Ramiro Choya, Agustín Gómez Silingo, Carolina Navarro… ¡Cuánto aprendí de ellos!

💙 Aquel World Padel Tour fue, más que una competición, una familia televisiva que resistió en tiempos difíciles incluso de pérdidas. Con Estrella Damm sosteniendo el proyecto, el circuito sobrevivió a años complicados y en el peor momento llegó la pandemia. Cuando el mundo se detuvo, ellos siguieron ahí, retransmitiendo maratones de pádel desde cuartos a finales, con jornadas de hasta 12 horas seguidas en las que Lalo no bajaba el ritmo. Su voz se convirtió en el hilo sonoro de un deporte que, justo entonces, explotó en popularidad. Miles de nuevos aficionados descubrieron el pádel a través de esa pasión desbordada.
🔑 Por eso, nuestro querido Lalo fue mucho más que un narrador: fue una pieza clave en la expansión del pádel moderno. Logró que la emoción del juego se tradujera en palabras, que la televisión no solo mostrara lo que ocurría, sino que lo hiciera vibrar al unísono con planos preciosos de los aficionados aplaudiendo, levantándose de los asientos, el bullicio que se generaba, las olas humanas 360º, etc.
🐾 Y aunque el tiempo pasó, y su camino lo llevó de nuevo al baloncesto, su legado sigue resonando en cada retransmisión, en cada intento de narrar con alma.
🐺🦈🐂⚡🐈🐭⚔️ No me quiero olvidar de su excelente capacidad para crear apodos que te entraban a la primera. Originales, con carácter y personalizados de una manera muy apropiada. Tanto, que algunos jugadores pudieron sacar provecho de ello y crear su propia marca con logos espectaculares como por ejemplo, el de Juan Lebrón: El Lobo. Creo sinceramente que Lalo debería pedirles un porcentaje a todos por derechos de autor… Por cierto, tengo un post con todos y cada uno de sus apodos en mi perfil.
🌎 Hoy, cuando todo el mundo pide su regreso, el debate se tiñe de nostalgia. Y es comprensible. Todos queremos volver a sentir aquella electricidad de sus relatos. Pero quizá lo más honesto sea aceptar que el recuerdo perfecto debe quedarse como está. Lalo está donde quiere estar: en Prime Vídeo cubriendo partidos de la NBA, brillando junto a figuras como Andrés Monje (que personalmente me parece otro fuera de serie) y formando parte de una nueva era de la narración deportiva relevando a los icónicos Guille Giménez y Antoni Daimiel. Tras cuatro años narrando partidos de la Liga Endesa y Euroliga, ha empezado recientemente a retransmitir los partidos de la mejor liga del mundo.
🆕 Mientras tanto, los únicos que siguen «vivos» de aquel histórico grupo de WPT son el inigualable Sebastián Nerone y el entrenador de la segunda mejor pareja del mundo: Jorge Martínez. Ambos comentaristas. Dejando claro que el circuito también ha seguido su camino con nuevas voces como Alberto Bote, David de Gustín, Irene Gómez (narradores principales), Daniel Gamarra, Edu Salan e Isaías Blaiotta (secundarios), Matías Díaz, Cata Tenorio y Fernando Poggi (comentaristas), Bárbara Vitantonio (pie de pista), y con un equipo en Premier Padel que ha sabido construir su propio estilo, más sobrio quizá, pero igual de profesional y humano. No es lo mismo, claro. Pero tampoco tiene que serlo. Las etapas se cierran, y los legados permanecen.
🧐 Por cierto, los dos primeros años de Premier Padel tuvimos el privilegio de contar con el gran Miguel Matía, socio fundador de la prestigiosa M3 Academy junto a Jorge Martínez y David Morales, fundador de Playtomic y NAC entre otras cosas. Una pena que ya no le tengamos de comentarista porque lo hacía genial.
🔙 Recientemente, he leído a la mayoría de compañeros con muchas ganas del 2.0 de Lalo, tras sus interacción de la semana pasada donde mencionaba que no descarta volver al pádel en algún momento. No es por ser polémico ni nada, pero yo no quiero que vuelva… y me explico: es tan bonito el recuerdo que tengo, que me daría mucha pena sentir que ya no es lo mismo, aquello del síndrome del campamento de verano. Y es que Alzueta solamente conoce a Nerone y sería un tanto chocante que entrara ahí con el resto, que son todos majísimos eh, pero no sé, no lo veo. Seguro que lo gestionarían genial porque son unos profesionales como la copa de un pino, pero no me convence la idea.
🔇 Hay un tema del que no se habla mucho que es el calor del público de WPT y cómo se complementaban los aplausos, los gritos, la gente levantándose de sus asientos, con las manos en la cabeza, etc. con las locuras de Lalo. Lo que hizo tan especial al circuito más importante de la historia, entre otros detalles, fue que los pabellones solían estar llenos, siempre. Daba igual dónde fuera el torneo, que iba a estar petado. Y voy más allá, con un público muy cercano, participativo, pasional y vibrante. Mucho.
🤐 A finales de 2025, el circuito sigue en pos de la globalización y lo entiendo, pero en esa búsqueda se ha perdido el aura de los torneos. No me pegaría escuchar a Lalo soltando una de sus frases, a grito pelado, levantándose incluso de la silla, volviéndose loco mientras veo a cuatro jeques en las gradas prácticamente vacías callados con una medio sonrisa aplaudiendo casi sin ganas. Y sería algo «incómodo» que ocurriera esto mismo en países en los que suele haber más butacas llenas, pero donde los aficionados no son tan pasionales. Quedaría un poco forzado.
🤷🏻♂️ Y añádale a todo esto, el hecho de que tendríamos la euforia de Lalo en algunos partidos y luego en otros un registro más comedido… No sé, sería un poco ambiguo todo. Los que están ahora, ya llevan más de dos años juntos, se están formando relaciones bonitas entre ellos como por ejemplo el de David de Gustín y El “Warrior”, David e Irene que se encargan de todos los P2 entre otras tareas, Irene y Cata, Bote y Nerone/Martínez para las grandes citas… Meter a Lalo ahí con calzador sería un poco extraño, no lo sé.
🎸📻 Hay mucha gente que está pidiendo a gritos que vuelvan Paquito Navarro y Martín Di Nenno, pero yo, no quiero, precisamente por el mismo motivo. Y eso que es mi pareja favorita de largo de estos nueve años que llevo viendo pádel. No es el momento, ni el contexto, ni creo que lo será nunca ya. Deportivamente hablando, Paco necesita un drive con mucho winner y viceversa. Y tanto a nivel mental como relacional, creo que no funcionaría como en 2021-2022, no estaría ni cerca.
😌 Creo que con este símil, ya he terminado de aclarar por qué no quiero que vuelva Lalo. Puede resultar contradictorio, pero no lo es. Y no lo digo porque esté encantado de tenerle actualmente narrando la NBA, que es lo que más me gusta en el mundo, sino que lo pienso objetivamente.
🫰🏻 El protagonista de hoy fue la voz que hizo que el pádel sonara como debía sonar: intenso, cercano y lleno de alma. Y aunque ahora su voz resuene sobre las canchas de baloncesto, cada vez que escuchamos los gritos de Alberto, David o Irene tras un punto imposible, todos nos acordamos de él. Sin embargo, estos no se vuelven tan locos ni cuentan todo lo que ocurre en cada golpe del punto, pero no pasa nada. No es ni mejor ni peor: simplemente son estilos diferentes.
🎾 El actual es más descargado y lineal, un híbrido entre José Antonio Mielgo (tenis) y Lalo Alzueta. Dejan que escuchemos más a los jugadores, no nos cuentan cada golpe de cada punto y se vienen arriba de otra manera. A mí personalmente me gusta mucho cómo lo están haciendo. No entiendo por qué se les critica tanto, sobre todo a Alberto.
🥲 Igualmente, sabemos que el espíritu de Lalo sigue ahí, en algún rincón de la memoria, en nuestro subconsciente cada vez que vemos un puntazo y gritamos por dentro e incluso a veces por fuera. Aun así, en mi opinión, repito, está bien como está. Si vuelve, por supuesto que me hará ilusión, pero creo que sería un “error”.
🔒 Si algo nos enseñó el mejor narrador que el pádel ha tenido, es que un relator no solo describe lo que ve, sino que le da vida. Y en muchas ocasiones, un recuerdo tan maravilloso no suele necesitar segundas oportunidades. En efecto, estas lo empañan y generan frustración porque “ya no es lo que fue por primera vez”.
📜 Porque como bien dijo Sansón: “nunca segundas partes fueron buenas”.

🙋🏻♂️ Por último, lo que sí voy a pedir a Premier Padel es lo siguiente:
🗣 #SavePadelHistory. Devolvednos todos los vídeos que habéis borrado tanto de los puntazos como de partidos completos. El trabajo de muchísimas personas (entre ellas, todas las mencionadas en este artículo) se ha quedado en la nada. Y es MUY injusto.








