🍀 En un partido de pádel, ni los golpes ganadores, ni la diferencia de los errores no forzados, ni la superioridad técnico-táctica siempre mandan: a veces el destino también juega un papel crucial a lo largo de un partido.
😏 ¿Consideráis que esto es un hecho o más bien lo que solemos comentar cuando nos gana una pareja que a priori «juega menos» que nosotros?
🗣️ Cuántas veces habremos escuchado eso de “nah en sí hemos jugado bien, pero han tenido una fo***… pf… increíble loco”. Un clásico cuando perdemos partidos que deberíamos haber ganado por nivel. En esas ocasiones, supuestamente suele haber un montón de acciones de fortuna para los rivales durante el partido y ninguna para nosotros.
🖋️ No obstante, yo me pregunto: ¿solemos tender a exagerarlo para mantener la conciencia tranquila? ¿Solemos ser lo mínimamente autocríticos para admitir que hemos «palmado» porque han jugado mejor y no porque han tenido mucha suerte? ¿O nuestro ego no nos permite hacerlo? Os invito a reflexionar conmigo.
🪡 En mi caso, siempre digo lo mismo. Es cierto que cuanto más fino y preciso juegues, más probabilidades tendrás de tocar la «faja» y de probar la suerte. Así que si en un partido una pareja está tirando las bolas por abajo (tanto firmes como chiquitas/volcadas) silbando la cinta superior de la red, al límite, con poco margen mientras la otra está jugando esas mismas bolas a metro y medio de la cinta, es normal que la primera dupla tenga más posibilidades de “tener suerte” ya que le está tentando constantemente.
⚡ Lo mismo pasa con el rulo a la reja; cuanto más utilices este bonito recurso, más probabilidades tendrás de que salgan “sucias” para arriba o directamente hacia abajo. Es una simple cuestión de estadística.
🌗 Aún así, hay que tener cuidado con esto. La probabilidad se suele malinterpretar y no tiene por qué ser justa aunque le ofrezcas las variables para ello. Es decir, por ejemplo, cuando tú juegas en la ruleta francesa, la probabilidad de que salga rojo o negro es la misma en cada tirada. Da igual que antes hayan salido 10 rojos seguidos. La probabilidad de que en la siguiente toque negro es del 50%. Siempre se reinicia. 50-50% en cada ronda; bueno, más en concreto sería un 49-49%, aproximadamente, por la opción del número 0, que es verde.
🎲 Con este símil, me refiero a que puede pasar perfectamente que en un partido tires 10 rulos a la reja y salgan todas hacia arriba. No quiere decir que el undécimo que juegues vaya a salir para abajo. En cambio, puede que tu rival se juegue solamente dos rulos en todo el partido y le salga uno hacia abajo sin darte ninguna opción. Y para más inri, en un punto importante.
😡 Suele pasar. Duele, da muchísima rabia, pero hay que convivir con ello.
🤞🏻 Y puede ocurrir exactamente lo mismo con el primer caso: que estemos jugando al límite de la cinta y los rivales lo estén haciendo con mucho más margen, pero que justo tiren una ficha, una bola fina, pegue en la cinta cuando estamos en el fondo, baile sobre ella y pase a nuestro lado.
🤦🏻 O peor aún, que estemos en la red con la iniciativa del punto ganada esperando a una bola sencilla para definir, ellos atrás sufriendo, defendiendo como buenamente pueden, nos jueguen por abajo con poco margen y que con toda la mala «leche» del mundo toque la cinta, se desvíe justo cuando uno de nosotros hace el gesto de la volea para darle y “nos la comamos” sin poder ni siquiera tocarla. O incluso puede pasar que la bola nos dé en la cara o en el cuerpo, que es todavía más humillante y duele el doble.
🤔 En esos casos, algunos se preguntan: ¿y si la suerte existiera? ¿Y si pudiésemos estudiarla desde una perspectiva científica? ¿Y si encontráramos las herramientas para atraerla hacia nosotros?
🧐 La suerte no es universalmente igual ni totalmente azarosa; más bien, una mezcla de circunstancias casuales y la preparación que hace una persona capaz de reconocerla y sacar provecho de las oportunidades que se le presentan. En el pádel, concretamente, se puede intentar atraerla. Sin embargo, surgen situaciones fortuitas muy volátiles e incontrolables; puedes buscarla aumentando la probabilidad, puedes jugar fino y tirar mucho rulo, pero esto no te garantiza el éxito. Asimismo, por un lado, cada pista es un mundo: puede ser más nueva, vieja, con verjas impolutas que no «pagan» (como las de Premier), otras abolladas para fuera, oxidadas, moquetas irregulares, redes más bajas que lo que marca el reglamento, cristales húmedos, desencajados…
🌤 Por otro lado, las condiciones cambian mucho también dependiendo del lugar donde estés jugando, la altura, la humedad, la estación del año, indoor, outdoor, la luz general, la altura del techo, los focos, etc.
4️⃣ Obviamente todos y cada uno de ellos son factores que afectan al juego, pero no olvidemos que influyen por igual a los cuatro. Y luego está la suerte, que a veces te «afecta «putea» más y otras menos.
🪄 Hay puntos que se recuerdan por la magia, por la calidad, por la valentía. Y hay otros que se quedan grabados por pura casualidad. Una cinta que duerme la pelota y hace que caiga suavemente del lado rival; una bola que pega en la reja, cambia su trayectoria y termina siendo ganadora; un rebote extraño en el cristal que te deja vendido. Son pequeños accidentes del juego que, aunque nadie los entrena, a veces deciden partidos. O mejor dicho, generan una sensación de rabia clave para que el que lo ha sufrido se desconecte durante cinco minutos y pierda el partido.
⏯️ La suerte, o el azar, siempre han estado ahí. Es esa variable que no aparece en las estadísticas, pero que se presenta, a veces, en los puntos vitales, en un tiebreak, por cuestión de milímetros. Los jugadores profesionales lo saben y lo asumen. Sin embargo, los jugadores amateur, no tanto.
😅 El pádel está lleno de ejemplos. En todos los partidos que juegas, siempre suele haber alguna acción así. Partidos que cambian por un detalle mínimo, un golpe fortuito que altera el guion previsto. En un deporte tan rápido, tan dependiente de los reflejos, de las vértices y del tiempo de reacción, la suerte puede descolocar a cualquiera. No importa que seas número uno o una pareja recién llegada al deporte: cuando se dan estas situaciones, el talento se detiene y manda el azar.
🤝 Lo más fascinante es cómo los jugadores top aprenden a lidiar con ello. Los grandes campeones no son los que nunca tienen mala suerte, sino los que no se hunden cuando llega. Quien se deja arrastrar por la frustración pierde mucho más que un punto. Al contrario, quien sonríe, quien acepta que a veces la “faja” tiene dueño propio, suele ser el que encuentra antes la calma para seguir compitiendo. El pádel, al final, no es solo una cuestión de técnica y táctica; también es un juego de cabeza, de emociones y de saber administrar los caprichos del destino.
🐍 Y la suerte es un enemigo tan injusto como democrático. Seba Nerone siempre ha subrayado esto: la cinta divisoria a veces te da y otras veces te quita, la malla, lo mismo; pero a medio-largo plazo, siempre quedas empate. Esos que dicen: no es que nosotros tuvimos solamente una acción de suerte en todo el partido y ellos 17… Nunca ocurre esto, con tanta diferencia, al menos, no. Hoy te da una bola muerta que te salva del break y mañana te quita un punto decisivo en el 5-5 del tercer set. En los vestuarios, después de los partidos, se escucha con frecuencia esa frase que resume la esencia de este deporte: “Hoy la suerte ha querido que ganen ellos”. “Les ha entrado todo y de cualquier manera”. “Qué barbaridad la potra que han tenido”.
🤷🏻♂️ Con su naturaleza imprevisible, nuestro deporte es un terreno fértil para el azar. No hay otro donde este factor tenga tanto protagonismo. La pelota puede salir despedida por el cristal o caer directamente en el siguiente punto porque justo esa zona estaba un pelín húmeda. Bailar sobre la «faja» hasta morir en la red al otro lado o al mío. Puede rebotar de una forma que ni el propio ejecutor esperaba. Y eso, lejos de ser un defecto, es parte del encanto de este deporte. Hace que cada punto sea único, que cada partido tenga su propia historia, que nada esté garantizado hasta el último golpe.
😍 Quizás por eso el pádel enamora también a parte de lo divertido y jugable que lo encuentran los jugadores y jugadoras que lo prueban por primera vez. Y es que no todo depende del talento ni del físico. También hay algo de destino, de justicia poética, de magia, de pedir perdón con una medio sonrisa incrédula tras un golpe que no sabes ni cómo has hecho ni cómo ha llegado a ser ganador. Una bola que toca la cinta y pasa cuando más lo necesitas, otra que te salva en el momento justo o un rebote sucio que te sale favorable y convierte un punto perdido en uno ganado. Pequeñas dosis de suerte que, sin pedir permiso, cambian el rumbo del partido.
🍴 Bueno realmente, no son esos puntos los que deciden directamente los partidos, sino los 10-15 siguientes que juegas con mala actitud pensando en esa bola, frustrado.
🤭 Algunos miran al cielo, otros sonríen tímidamente, otros simplemente bajan la cabeza y siguen. No hay nada que hacer contra la suerte: no se entrena, no se domina, no se explica. Simplemente, hay que aceptarla.
⚔️ El pádel es también eso: una lucha constante entre lo que se puede controlar y lo que no. Y quizás ahí resida su magia. En que, pese a la técnica, la preparación y la estrategia, siempre queda un espacio reservado para el capricho.
🙊 Personalmente me encanta cuando el rival se pone a gritar cuando le salen sus rulos a la verja hacia arriba o cuando su golpe toca la cinta y se queda en su lado. Son momentos que disfruto mucho por dentro. No soy un jugador polémico ni suelo buscar excusas de ningún tipo, y mucho menos en este sentido.
🎱 Me fastidia perder hasta a las canicas y soy demasiado competitivo, pero cuando pierdo el partido, doy la mano y la enhorabuena al rival (mirándoles a los ojos, detalle importante que muchos no hacen) y me desahogo fuera del pabellón con mis amigos o pareja. Eso sí, os puedo garantizar que no suelo poner excusas. Es posible que cuando era más joven e inmaduro lo hiciera de vez en cuándo, no me escondo.
🚨 Hace poco me ocurrió lo siguiente: bola de partido a favor en el 6-5 del tercer set, estamos con el saque, 40-30, buen primero, buena primera volea, dejan el globo corto, pero rápido, por lo tanto no me da tiempo a posicionarme para sacarla por cuatro. Le meto con todo un remate rápido paralelo intentando esquivar al jugador de drive porque estaba pegado al cristal, el tío pone las manos en la cara como intentando protegerse para evitar que le rompa la cabeza, dando el punto por perdido incluso casi soltando la pala, y de una manera absolutamente inexplicable la bloquea sin querer y me mete un passing histórico. Me quedo cinco segundos mirándole, el pavo no sabe ni qué hacer: acto seguido procede a mofarse en mi cara mientras me pide perdón.
🪙 Nos vamos al punto de oro. Lo palmamos por mi culpa y de la mala “hostia” perdemos el partido en el tie del tercero (4-7). A casa más caliente que la muela de un dragón. No salí de la cueva en tres días.
📊 En fin, concluyo apuntando que sí que existe una estadística invisible que sustenta que la pareja que hace el punto más inverosímil, suele llevarse el encuentro en el 98% de los casos.
🏀 Y esto ocurre también en otros deportes: yo que he jugado a baloncesto durante muchos años, el equipo que metía una canasta desde el medio campo para cerrar algún cuarto, o quien anotaba una canasta con muchísima suerte que no se podía ni explicar, solía venirse arriba y ganaba el partido.
🍭 Cuando estás de dulce, salen esas cosas, pero cuando no estás acertado, llegando tarde a todo, fallando mucho, con malas sensaciones, dejando los globos cortos, poco fino por abajo, errando restos… no te sale absolutamente nada de eso.
💙 En esas ocasiones, toca seguir currando, no queda otra. Así que amigos, amigas, disfrutemos del pádel y seamos caballerosos tanto en la victoria como en la derrota.
😃 Y sobre todo, no pongamos excusas ya que la suerte NO decide directamente los partidos.
ChoqueDeVoleas_Pádel 🎾🖋️







