🔀 Actualmente, el circuito profesional se encuentra inmerso en la ausencia de paciencia de los jugadores y la consecuente volatilidad de parejas donde predomina el cortoplacismo. Tal y como comentó Sebastián Nerone a sus 17 años en una entrevista, “el pádel es un deporte individual que se juega en pareja”. Algo que tiene sentido ya que el ranking FIP, los ingresos y la mayoría de acuerdos de patrocinio, son individuales. Esto siempre ha sido así, pero hace 10-15 años, los proyectos duraban, como mínimo, una temporada completa. Paradójicamente, hoy, los bailes de pareja son habituales cada cuatro o cinco torneos. Jugar con tres compañeros diferentes en un año se ha convertido en algo normal.
🚨 ¿Es esto defendible? ¿Es realmente un problema? ¿Tiene la sociedad actual en su ciclo acelerado del consumismo y la cultura de lo efímero algo que ver? ¿Ha habido siempre esta ansiedad por ascender en el ranking solo que antes no había tantos jugadores top y por tanto había menos cambios? ¿Habría que limitarlos de alguna manera?
🙏🏼 Salvo Coello y Tapia, Chingalan, Los hermanos Deus y Los Javis (García y Barahona), no quedan proyectos. Las parejas duran un telediario, no hay equipos como tal, los entrenadores optan por trabajar con jugadores y no se comprometen con parejas.
😰 En el último lustro, el circuito ha experimentado una dinámica muy visible: múltiples rupturas y nuevas formaciones de pareja que se anuncian con rapidez, de manera fría e impersonal, parece que incluso empleando la misma plantilla en las despedidas en redes sociales cambiando solamente el nombre del jugador y generan titulares de forma casi mensual. La intensidad de estos movimientos ha convertido el cambio de compañero en un tema recurrente en la agenda padelera, tanto en medios de comunicación especializados como en conversaciones entre aficionados, siendo también un contenido de alto “engagement” para los creadores. Y es que cuando el río suena, todos activamos la atención esperando una publicación de algún medio contrastado con una foto en blanco y negro donde se anuncia la ruptura, para después analizar los puntos fuertes y débiles de la nuevas duplas formadas y los posibles efectos dominó.
🌎 El fenómeno no es homogéneo por azar: responde a varias fuerzas estructurales. Por un lado, la profesionalización y la globalización creciente del pádel ha expandido las oportunidades de preparación avanzada y éxito entre más jugadores, pero también la presión por obtener resultados inmediatos. Esa exigencia acentúa la propensión a reconfigurar parejas cuando los resultados no aparecen, cuando se presenta una alternativa con mayor proyección deportiva y económica o simplemente cuando el “feeling” se rompe.
🧐 La búsqueda de mejores resultados deportivos, la exigencia de los patrocinadores, la necesidad de optimizar puntos del ranking y la incompatibilidad táctica o personal entre jugadores son otros de los motivos. A esto se le suma una variable temporal con los veteranos: su carrera deportiva tiene una duración limitada, y los jóvenes que se unen a ellos, sus referentes, que se encuentran en fases avanzadas de su carrera, suelen ser menos proclives a mantener proyectos que no den frutos inmediatos. Conscientes de que van a “aprender latín” con ellos, aceptan el reto, sabiendo también que a medida que ellos van para arriba, a su compañero le está ocurriendo lo contrario. Esa combinación de factores explica por qué algunos jugadores llegan a probar varias parejas en una misma temporada: cada cambio es una apuesta por maximizar tanto el rendimiento como las oportunidades en un calendario apretado.
👨🦲 “Recién” lo explicaba el protagonista de hoy, Seba Nerone, en VeinteDiez, coach de Juan Tello, entre otros. La temporada del Gato con Tino Libaak estaba siendo sobresaliente, pero seguía fuera de las ocho primeras parejas y eso implica encontrarse con las cabezas de serie en octavos de final. Sin embargo, uniéndose a Martín, aunque viniera arrastrando malas sensaciones, pasó a formar parte de una posición privilegiada a la que todos los top 50 aspiran. Así, entrando en el Top 8, automáticamente, el camino hacia los cuartos de final se torna más asequible, por lo que resulta más sencillo pasar una ronda más. Una ronda más en cada torneo, se traduce en muchos puntos a final de año. Y esto conlleva tener más opciones de llegar al Máster Final. Recordemos que Juan lleva varios años con una marca exitosa como es Bullpadel, y para la empresa española es absolutamente vital que el cordobés siga siendo relevante, uno de los 16 mejores jugadores del año. Sus últimas temporadas no están siendo fáciles. El revés argentino sintió esa pequeña presión, incluso algo de ansiedad por mantenerse arriba, y por muy buenas que fueran las sensaciones con Valentino, los puntos, el contrato de patrocinio con la marca más representativa de los jugadores top, el reconocimiento, la posición del ranking y en definitiva el dinero, terminaron pesando más en la balanza. Este es un ejemplo que ilustra a la perfección el fenómeno actual de los “proyectos”. Cada caso particular, en su escala. La causa es clara: si pasa un tren que te lleva a un lugar más alto en el ranking, te vas a montar en él. Esto siempre ha ocurrido, solo que ahora hay más jugadores top y por ende, más opciones, más cambios.
😤 Entre los que muestran incomodidad, incluso “enfado” con esta dinámica están los ex jugadores y periodistas contrastados [el propio Seba, Sanyo, Jesús Mata (Marca), Isaías Blaiotta, (Premier Padel/VeinteDiez), son algunos de ellos] que valoran la estabilidad como condicionante del relato deportivo y de la fidelidad de la afición. Se ha llegado a criticar la “hiperactividad” en la formación de parejas y reclaman proyectos con más continuidad como fórmula para construir mitos, referentes y precedentes deportivos.
💖 Y es que todos hemos sido y somos fans en el circuito femenino de Carol-Ceci, Las Gemelas Atómicas, Patty-Eli, Gemma-Lucía/Ale, Marrero-Martita, Ari-Paula, etc. Y en el circuito masculino de “Los Míticos” (Reca-Nerone), “Los Príncipes” (Lima-Mieres), Las Cabras (Bela-Juan), Mieres-Lamperti, Moyano-Capra, Bela-Lima, Berga-Campa, Sanyo-Paquito/Maxi/Tapia, Uri-Javi, Coki-Rico, Chingotto-Tello, Juan-Ale, Paquito-Martín, Los Superpibes, Los Pibes (Libaak-Augsburger), Los Golden Boys, Chingalan, etc. Hemos sentido y sentimos un vínculo especial y una simpatía creada de manera genuina. Casualmente, todos, proyectos de más de un año.
⏫ Frente a esa lectura, cabe matizar que los cambios también son un síntoma de salud competitiva: cuando el nivel medio sube y la diferencia entre puestos del ranking se reduce, las decisiones se toman con mayor velocidad. Es decir, la volatilidad puede entenderse como un efecto de la estrecha competitividad entre la élite del circuito y como respuesta racional de jugadores “fuera” de él, que buscan optimizar su rendimiento e ir subiendo puestos. Más ahora con la irrupción de los torneos FIP (Bronze, Silver, Gold, Platinum, etc.).
📅 En el debate público han surgido propuestas que buscan introducir ventanas de “fichajes” o períodos limitados para cambiar de pareja, algo parecido a un mercado de invierno y otro estival, con la intención de dar estabilidad a los proyectos protegiendo el espectáculo y el vínculo que se crea con el aficionado. No obstante, esa medida plantea dilemas: limitar la libertad de asociación deportiva podría forzar a los binomios a seguir juntos pese a la falta de sintonía y ganas, empeorando el rendimiento y la calidad del propio show. Además, la singularidad del pádel, donde no existen estructuras de club que retengan contratos de manera centralizada como en otros deportes, complica la implementación práctica de marcos rígidos.
✍🏻 Decía Jesús Mata en su reciente artículo sobre el dilema en cuestión, que el pasado viernes Leal y Guerrero “tiraron” el partido de cuartos de final ante Stupa y Lebrón por la inesperada decisión de Fran de juntarse con Momo. Y es cierto. Para evitar este tipo de catástrofes, propone probar “las ventanas”, pero si las hubiera, la joven pareja andaluza hubiera “tirado”, no solamente ese partido sino todos los siguientes hasta llegar a esa hipotética fecha.
⏳ La rotación de parejas tiene efectos sensibles. En lo competitivo, obliga a adaptaciones técnicas y tácticas inmediatas: una nueva dupla necesita tiempo para sincronizar movimientos, definir roles y construir automatismos; el periodo de adaptación puede traducirse en resultados dispares al principio. En lo económico, las marcas y los patrocinadores valoran tanto la imagen estable como la capacidad de generar contenido en pareja; la volatilidad puede ser atractiva por la novedad, pero también plantea riesgos para la construcción de identidades duraderas. En lo social, la afición pierde referentes estables que unir a la historia del deporte, aunque gana historias nuevas y narrativas de recomposición que mantienen el interés y da pie a especulaciones, morbo y análisis.
💭 El debate sobre si regular o no los cambios de pareja es, en realidad, un reflejo de la tensión entre libertad individual y necesidad colectiva de construir narrativas deportivas prolongadas. Prohibir o restringir excesivamente las separaciones sería coercitivo y podría dañar tanto al jugador como al “producto”; por otro lado, aceptar la volatilidad sin matices deja sin respuesta legítimas críticas sobre la pérdida de proyectos a largo plazo. En la práctica, las soluciones más plausibles pasan por incentivos no coercitivos: calendarios que favorezcan descansos y planificación, contratos comerciales que premien la continuidad o espacios formales de mediación cuando las separaciones afecten a la salud competitiva del circuito.
📚 El pádel se encuentra hoy en una etapa de madurez estructural: a mayor profesionalización, mayor dinamismo. La forma en que la Federación Internacional de Pádel (FIP) gestione esa realidad marcará la siguiente década: si opta por unas reglas más rígidas o por mecanismos flexibles de incentivo, podrá moderar la inestabilidad sin hipotecar la autonomía de los protagonistas. Mientras tanto, los cambios de pareja seguirán siendo noticia y también un termómetro del crecimiento del deporte.
®️ Si me permitís quisiera añadir mi pequeña reflexión. Voy a ser franco, como Stupa (chiste de Nerone). Esto NO tiene solución. Tenemos que adaptarnos.
📈 Al igual que el pádel va evolucionando, también lo hace la preparación de cada vez más jugadores. Hace 10-15 años, la diferencia entre los jugadores del top 10 y el resto, era abismal. Por lo tanto, los cracks optaban por jugar como mínimo una temporada entera con cada jugador top, porque si jugaban con tres compañeros de ese top 10 en una sola temporada, sus años de carrera deportiva se reducían mucho. Había proyectos reales de 2-3 años, incluso más. Se iban intercambiando entre los mejores y se mantenían arriba. En 2025, esa diferencia de nivel es mucho menor. El pádel y el físico de todos y cada uno de los jugadores top 50-60 es sencillamente espectacular. Está todo muy parejo, la mayoría entrenan a diario, dobles turnos, preparación física, nutricionista, fisio, psicólogo, descanso, vídeo, etc. Antes no había nada de eso. Ni siquiera los mejores se comprometían al 100%. No eran profesionales del todo. Hoy en día, hasta el 63º del ranking es un deportista de élite. Y es que, actualmente, no hay tanta diferencia de nivel entre el jugador 12 del ranking y el 39, por ejemplo. Lo que propicia que el abanico de opciones sea mucho mayor y en consecuencia haya más experimentos.
🤔 Nadie habla del nivel actual general tan alto como el motivo principal de los cambios de pareja. Se mencionan la impaciencia y las pocas ganas de luchar juntos ante la adversidad. Es muy fácil criticar. Lo hacen los ex jugadores, también la prensa y los aficionados, todos lo hemos hecho. Pero si hace una década el nivel de los 50 mejores jugadores del mundo fuese así de similar, los cambios también serían recurrentes, estaríamos acostumbrados a ello y no definiríamos este fenómeno como un “problema”.
📞 ¿De verdad pensáis que si a Nerone se le hubiese presentado la oportunidad de jugar con “Prime” Juan Martín Díaz, le habría rechazado por seguir con Gabi? Y ya no JMD o Seba, sino cualquier otro jugador que pensara que pudiera obtener mejores resultados con otra pareja. Pero como digo, antes no había tanto jugador top por lo que había menos «oferta» y por tanto, más conformismo. No quedaba otra.
🤥 Todos los periodistas y aficionados que critican esta saturación, ¿no aceptarían un trabajo donde se les ofreciera un mejor horario, mejor salario, mejor ubicación, mejor convenio, más vacaciones y en definitiva mejores condiciones?
🍔 Concluyo con el caso reciente de Leo Augsburger, quien hace unas semanas decidió aceptar la propuesta de Di Nenno. Cambiar a Cardona, con el que había vencido a las tres mejores parejas del planeta. Se habían convertido, dicho por Artur, en la pesadilla de los “Golden Boys”, y aun así decidió unirse a Martín por sus puntos y por su experiencia. Todos nos llevamos las manos a la cabeza, no entendimos nada y le criticamos. Pero en su segundo torneo juntos, todos sabemos lo que consiguieron en el Madrid P1.
🏆 Solamente por ese título, el cambio ha merecido la pena y está justificado. Y parecidos a este, hay muchos otros casos.
📣 Disfrutemos del pádel respetando las decisiones de los jugadores. Es su trabajo. No critiquemos algo que haríamos nosotros mismos en su lugar. Hay algunas decisiones que se entienden más, otras menos, pero todas tienen, como mínimo, un motivo coherente y meditado.
ChoqueDeVoleas_Pádel 🎾🖋️







